A veces pienso que vivo en otro planeta.

Y es verdad, vivo en el mío, en mi planeta, tengo buscarle nombre.

No había oido hablar de estos chicos.

Los Javis por aquí y por allá.

Las fiestas de los Javis, pues muy bien.

Serán la última sensación de las revistas de corazón.

Celebrities que vienen y van, genial, pues ya se irán.

Pero un buen día les ves en un programa y en otro, y les escuchas hablar.

Te das cuenta de que esto es otra cosa, y pongo el cerebro en modo grabadora.

Hasta que el otro día vi el programa que les dedicó Emilio Aragón.

Me vino genial, porque en ese rato me puse al día.

Me gustaron muchas cosas de ellos.

Su mitomanía, y como la expresan y viven sin complejos.

Tienen como un imaginario común e individual de el que se alimentan.

Su autenticidad y humildad.

Son jóvenes y han conseguido grandes logros.

Su audacia e intuición.

Para utilizar su experiencia y volcarla en un proyecto super loco que ha sido el germen de todo lo que ha venido después.

Su capacidad de renunciar y la valentía para hacerlo.

Tenían una carrera hecha, pero decidieron que escribir era lo suyo, que hay es dónde querían poner toda su energía.

Pero lo que más me llamó la atención es que su carrera aceleró cuando se pusieron a escribir.

Cuando empezaron a destilar su imaginario particular en tramas y personajes, que han conectado de una manera directa y descarada con la audiencia.

Yo no tengo ni de lejos el éxito de los Javis, pero la escritura ha sido una revolución en mi vida.

Lo había escuchado muchas veces, y cuando por fin me he dado permiso para escribir, sin pensar si estaba bien o mal, ha sido muy liberador.

Me he dado cuenta que tiene mucho con construir, con crear, y eso es algo que me encanta.

Puedes soltar todo en bruto y refinar has el agotamiento, o no.

Pero escribir para persuadir es diferente.

En lo crudo está la emoción, pero no te puedes quedar con lo primero que te sale del teclado.

A no ser que soporte todas las ediciones, y digas, pues es que es lo que quiero decir y como lo quiero decir.

Aunque no es lo normal.

En la primera idea está el germen de lo que quieres comunicar, pero el mejor truco que he descubierto es darle reposo a lo que has escrito, y volver al día siguiente.

Me ha costado mucho, porque soy bastante impulsivo, pero cuando ves el resultado te acostumbras rápido.

Es así como se depura la técnica y mejoras.

Por ejemplo, escribo anuncios para Google Ads.

Lleno mi cabeza de datos y de información.

Espero.

Decido una estrategia.

Espero.

Escribo.

Espero.

Publico.

Espero.

Reviso los resultados.

Espero.

Me quedo con lo que funciona, mejoro lo que no, o lo desecho.

Espero.

Reviso.

Espero.

Vuelvo a empezar.

Y lo hago así porque los resultados que veo son mejores, cada día que pasa escribiendo, todo mejora.

Gestiono campañas de publicidad con Google Ads, hay que dominar la parte técnica, pero cuando escribes anuncios pensados para emocionar, la cosa cambia, para mucho mejor, tienes mas detalles en este enlace de aquí.

P.D. Me pilla mayor para ir a una fiesta de los Javis, lo más seguro es que me tendrían que hospitalizar, pero unos vinos de mañaneo sí que echaba con ellos.

 

Jesus Parrado Alameda Web 300 225

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Todo ha salido bien.

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