Muchas veces no valoras lo que has conseguido hasta que no te pones a redactar el informe final para el cliente.

Con tu permiso, voy a presumir un poco.

Porque una vez estamos de acuerdo en lo que vamos a hacer, el foco está en el día a día del proyecto.

Mides, sí, para ver como vas.

Interpretas, claro, para confirmar o no las hipótesis.

Porque la visión del principio cambia con el aprendizaje.

Cambias, por supuesto, para tratar de ir en dirección a los objetivos y no perder la visión de conjunto.

Pero hasta que no terminas, y repasas, no pones las cosas en valor.

1.000 contactos más, 600 de ellos suscriptores.

Una audiencia que pensábamos dormida nos ha sorprendido para bien.

Nos ha enseñado una vez más lo impredecible del ser humano.

Y la gran oportunidad que esto supone.

1.000 Contactos más a los que poder ofrecer una membresía de pago.

1.000 Contactos más a los que seguir hablando de nutrición.

1.000 Contactos más a los que ofrecer conocimiento y herramientas para llevar una alimentación saludable.

7.000 Contactos más a los que seguir conquistando con entretenidas “cartas de amor”.

¿Tú que harías con 1.000 contactos más?

Yo lo tengo claro.

Seguir escribiendo. 

Continuar aprendiendo y construyendo alrededor de ese conocimiento.

Una mina que hay que trabajar correo a correo, pero que guarda un incalculable tesoro.

(redoble cursi)

El corazón, la mente y el alma de la condición humana.

Les echo de menos.

Como cuando echas de menos al personaje principal de un libro que te ha tenido si parar de leer.

Pues así.

Porque no les conoces en persona, están en mi mente.

(otro redoble cursi)

Pero de alguna manera ya forman parte de mí.

Me estoy poniendo ñoño y no es lo que esperaba al empezar a escribir.

Pero ha salido así.

Y así se queda.

Escribo correos para personas que se han apuntado a una lista.

Y que seguro agradecen que les contemos algo entretenido, además de la información.

Se llama email marketing, pero le damos nuestro toque.

Un poco de movimiento, aventura, una gota de pasión por favor.

¿Vendiendo grifos? 

Sí, vendiendo grifos también.

 

Sobre todo vendiendo grifos.

 

Porque lo que a ti te puede parecer serio o aburrido, para otro puede ser emocionante.

 

Si ese otro es tu cliente, vamos bien.

Es en este enlace de aquí.

P.D. Solo necesitas mi correo, y contarme lo que tienes en mente en dos frases o menos, solo te tienes que suscribir, en el enlace de arriba.

 

Jesus Parrado Alameda Web 300 225

Los mejores consejos sobre marketing digital que puedes aplicar hoy contandos de manera sencilla y entrenida

Todo ha salido bien.

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