Mi relación con la educación no empezó muy bien.

Y eso me ha dado algún que otro problema.

Antes hacía muchas faltas de ortografía, y aún se me escapa alguna.

Tengo una letra más bien fea, sobre todo si voy con prisa.

Yo digo que tengo letra de médico, pero la realidad es que es fea.

A mí me gusta así, es mi letra, mis números, así soy yo.

De las matemáticas ya ni te cuento.

Pero eso no me ha parado para conseguir lo que quiero.

Porque aprendí cómo tenía que aprender.

Todo empezó con un pacto con mi cerebro.

Un día me di cuenta de que al gestionar mejor las emociones conseguía que mi cerebro, terco como una mula, estuviera más dispuesto a asimilar lo que necesitábamos aprender.

Empezamos a trabajar en equipo, a recuperar el tiempo perdido, y todo cambió para mejor.

Porque eso sí, una vez entra en mi cerebro de piedra, es una fiesta, el tío se vuelve loco, el mejor de los subidones, no puede parar.

Eso no quiere decir que no haya tenido dificultades.

Pero han sido muchas más las alegrías.

Me siento orgulloso de lo que he conseguido, hay quien lo entiende como soberbia, para mí es orgullo de haber aprendido a llevarme bien con el terco de mi cerebro.

Aprecio y respeto mucho a las personas que tienen una gran capacidad intelectual y son humildes y generosos, yo y mi cerebro terco tratamos de seguir su ejemplo.

No tengo traumas creo, pienso que todo ha sido para bien.

Por ejemplo, ahora firmo unas notas a mi hijo para enmarcarlas, un boletín detrás de otro.

Aunque lo primero que leo son los comentarios de la profesora, su evolución personal es lo que más me interesa.

Se lleva un cerro de besos y achuchones, y luego ya voy con el resto.

¿Qué ha pasado aquí con las canciones en ingles?

¿Cómo que te da vergüenza?

¿Con lo que hacemos el payaso en casa?

Y ya está, a por el siguiente trimestre chaval.

Como a mí y al terco de mi cerebro nos cuesta tanto aprender, nos encanta ayudar a otros que tienen problemas, o que no saben lo que tienen que hacer.

Nos da gustito.

La palabra ayudar está muy manoseada, pero es la que hay, y cuando trato de encontrar otros caminos para decir lo mismo suena raro, no suena creíble.

Así que voy a probar así.

Nos da gustito ayudar, nos da alegría de vivir, nos pone, nos excita.

Es verdad que cobramos, pero es que cuando nos ponemos, nos ponemos.

Por ejemplo.

Hay a quien le importa mucho el tamaño de su lista aunque no venda mucho.

Hay quien no la tiene tan grande pero vende más.

Y hay quien vende lo suficiente con su lista para llevar la vida que quiere llevar.

A mí me parecen bien todas las opciones.

Las que no he escrito también.

Pero una cosa está clara, si no llevas tráfico a tu página de suscripción, página de aterrizaje, página de ventas o como lo quieras llamar.

Va a ser complicado tener lista y ya no te cuento vender algo.

A lo mejor piensas que pagar por tener visitas es de perdedor.

Yo pienso que es peor tener algo bueno qué vender parado en el almacén.

Allá cada uno.

Gestionamos campañas de publicidad con Google Ads, porque hay mucha gente buscando en Google, y si ven tu anuncio es posible que te compren, pero si no lo ven, es más complicado.

Si esto te interesa tienes que mirar en este enlace.

Que tengas un gran día.

P.D. Lux es para que brilles tú, tu negocio online, yo estoy bien como estoy, y disfruto ayudando a otros a conseguir sus objetivos.