Trabajando de camarero puedes aprender mucho sobre las personas y sobre vender.

Yo mismo trabajé de camarero en un bar de copas nada más terminar el instituto.

Andaba aún dolorido por el palo de la selectividad.

Intentando convencerme de que la carrera que iba a estudiar como plan B no estaba tan mal.

Según me contaron un día, siendo el «Dylan» de «sensación de vivir» de mi grupo de amigos.

Pues vale, pues muy bien, yo nunca tuve esa sensación.

El caso es que me he acordado porque hace tiempo leí sobre una chica que estaba compaginando su trabajo de 9 a 5 con la camarera en un bar cerca de su casa por las tardes.

Ella lo hacía para mejorar su forma de relacionarse con la gente, y me pareció muy curioso.

Porque es verdad que si te paras a observar puedes aprender mucho sobre las personas, y por supuesto sobre vender.

Además se dan todo tipo de situaciones algunas muy graciosas.

Como cuando convencí a dos chicas que era un seminarista trabajando de camarero para resolver su crisis de fe.

Y todo porque mientras recogía los vasos vacíos de las mesas, inventando historias sobre las personas que habían estado sentadas allí, me dijeron que tenía cara de buen chico.

Es algo que me han dicho muchas veces.

Pero esa en concreto, me dio por inventar un personaje y ver qué pasaba.

No esperaba que aquello fuese muy lejos, no sé mentir muy bien, pero para mi sorpresa funcionó.

Así que seguí con la broma, interpretando mi papel, soltando un detalle más al pasar.

Inventando el siguiente capítulo de la trama mientras atendía a otros clientes.

Incluso me senté en su mesa para darle más drama.

Me lo pasé en grande esa tarde, pero al final confesé.

Para mi sorpresa no les molestó mi broma, estaban decepcionadas porque mi personaje era mucho más interesante que yo.

En fin, no paso nada más, cada cual siguió con lo suyo, ellas con su noche y yo con la mía.

Volvieron al bar más veces, y siempre nos reímos mucho al recordar la anécdota.

Contar historias es una herramienta poderosa para vender.

Y no hace falta inventar nada, ni mentir, las mejores son las de verdad, las que mejor conectan, y todos tenemos historias que contar, solo hay saber cómo hacerlo y atreverse.

Y con historias y otras cosas hacemos más sencillo el camino hasta tu página web.

Si te interesa tienes que mirar aquí.

P.D. Tener cara de chico formal y llamarse Jesús puede ser un problema o no.

Jesus Parrado Alameda Web 300 225

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Todo ha salido bien.

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