Por lo que sea, no le presto mucha atención a las peluquerías ni a los peluqueros.
Pero este chico me sorprendió con algo que todos sabemos y que a menudo olvidamos.
No recuerdo muy bien el programa.
Creo que era españoles por el mundo, callejeros o algo así.
Puede que fuese un barrio conocido de Nueva York, Brooklyn creo.
Vamos con el peluquero.
Le entrevistan porque había abierto una peluquería.
Y tenía mucho éxito.
Gente con dinero, famosos, estrellas, te puedes hacer una idea.
Estaba a punto de cambiar de canal.
Pero había algo en este chico que animó a continuar.
Primero que era muy joven.
Lo segundo su actitud, relajado, natural y humilde.
Daba instrucciones a sus colaboradores con precisión y tranquilidad.
Y seguía hablando con la reportera como si tal cosa.
Sin despeinarse.
Había algo magnético y luminoso en ese muchacho.
Daba gusto escucharle explicar los detalles de su negocio.
Era muy natural, a veces con un punto de descaro.
Te enganchaba.
Me enganchó.
Pues nada, allí estaba yo, fascinado.
Y llega la pregunta que siempre hacen en este tipo de programas.
¿Cuánto se gasta de media un cliente en tu peluquería?
En el mismo tono, sin darle importancia, el peluquero respondió que el ticket medio es a partir de XXX $.
No recuerdo la cantidad exacta, pero a la reportera casi se le cae el micrófono al suelo.
Consigue reaccionar y le hace la siguiente pregunta.
Y aquí viene lo bueno.
Y tú ¿Dónde te cortas el pelo?
El super peluquero en el mismo tono desenfadado.
Ah, pues voy a la peluquería de unos amigos a unas manzanas de aquí.
¿Y podemos ir?
Si claro, vamos.
Caminan un rato, más preguntas, y el escenario que va cambiando al pasar las calles.
El barrio era más humilde.
A cada paso queda claro que no van a un sitio igual de lujoso.
Cuando por fin se paran, están delante de una peluquería vamos a decir normal.
No era tan exclusiva, el local era mucho más pequeño, la decoración habitual.
Ni mejor ni peor.
La reportera no ha terminado de asumir el precio de la otra peluquería, y ahora se ve en un escenario que no esperaba.
Vuelve a preguntar.
Y aquí ¿Cuánto cuesta cortarse el pelo?
Con la misma tranquilidad responde, X $.
Ahora la reportera quiere tirar el micrófono tan lejos como pueda.
No recuerdo la proporción, pero menos, mucho menos, 10 o 100 veces menos.
Lo mejor es cuando la reportera le pregunta por qué lo hace.
La respuesta no tiene desperdicio.
«Lo hago para aprender, por eso no me fijo en cuanto me van a cobrar, lo que valoro es si el sitio tiene algo que me gusta, cualquier cosa que me pueda inspirar.»
En ese momento se me pasaron muchas cosas por la mente.
Pero lo que no he podido olvidar, es que para ofrecer innovación de verdad a tus clientes primero tienes que investigar y probar.
Que pases muy buen día.







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